Lo que tienden es a disimular los signos que revelan lo que están sintiendo en ese preciso momento, lo que nos puede llevar a pensar si realmente hay alguien bajo esa máscara.
Podemos incluso llegarnos a preguntas si esa inexpresividad responde a una intención concreta de control o es que realmente esa persona ha alcanzado tal punto de insensibilidad que nada le afecta.
Generalmente esta tendencia suele ser más marcada entre los hombres que entre las mujeres, les cuesta más dar a conocer sus sentimientos.
Sin embargo aunque a primera vista estas personas quizá consigan hacernos creer que no sienten nada, realmente en sus cuerpos sí que se producen una serie de reacciones fisiológicas, algo que no pueden controlar.
Son síntomas tales como el aumento de las pulsaciones, cambio en la temperatura de la piel, cambio del ritmo cardíaco etc.
Así pues, queda claro, que aunque traten de hacernos creer que realmente no sienten nada, no es cierto. Tanto las imágenes como las palabras producen una serie de reacciones en sus cuerpos.
Vibran bajo su caparazón, así aunque por fuera parezca que son muy duros, en el interior tienen un hueco para la ternura.
Se trata de una estrategia de huida, situación el la que son conscientes de la emoción que están sintiendo, pero prefieren no dejarla traslucir.
Prefieren elevar un muro de piedra que les impida ver y ser vistos. Que les impida o les dificulte el tener que enfrentarse a situaciones que le parecen incómodas ya que entran en juego los sentimientos.
Este tipo de actitudes son más comunes entre personas del sexo masculino, su tendencia a la huida se encuentra bastante más desarrollada y la emplean bastante más a menudo que las mujeres.
En tal caso lo que tienen que conseguir es darse cuenta de que esta actitud en nada les beneficia, y por supuesto ser capaces poco a poco de ir cambiando y dejar aflorar todo lo que llevan dentro.
Dejar de considerarlo como algo negativo, sino como algo que puede ayudarlos a acercarse a las personas y darse a conocer tal y como son, sin que un caparazón los aleje de la realidad.
Aunque quieran hacernos creer que no les duele o no les afecta, no es cierto.
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