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Hogar, dulce hogar, por María Gil

María Gil

          ¿Dónde se siente usted seguro? ¿Cuándo cruza el umbral de su casa no se siente usted totalmente seguro y a salvo? O por el contrario su casa ha dejado de ser un lugar tranquilo y se siente amenazado por elementos que considera no domina.



Aunque hoy en día está de moda el convertir nuestra casa en un verdadero fortín en el que las alarmas, los perros, las claves y cámaras de seguridad son algo imprescindible para que la gente supuestamente se sienta segura.

Quizá muchos de nosotros nos sorprenderíamos al comprobar que elementos que consideramos dispensables en lo que a seguridad se refiere, finalmente nos damos cuenta de que no es así.

Y que ciertas cosas en principio nada relacionadas con la seguridad son las que en el fondo nos transmiten esa importante sensación de tranquilidad y sosiego, que la mayoría de personas sienten o por lo menos deberían sentir cuando vuelven a casa, tanto si se encuentran con la casa vacía o por el contrario la encuentran repleta de familiares y amigos.

Quizá nos ayudará más el hecho de contar con unas bonitas vistas desde el salón, una música de fondo que resulte relajante, el aroma a comida que nos evoque a nuestra infancia y porque no, la agradable compañía de un buen amigo.

Quizá a simple vista estas cosas no nos parezcan relevantes, sin embargo psicológicamente todos estos elementos nos ayudan a encontrar nuestro hogar mucho más acogedor.

Lo que no se puede permitir es que uno se sienta inseguro en su propia casa, ya que después de madrugar, soportar 8 horas de duro trabajo y luchar con cientos de personas por encontrar un sitio donde aparcar, lo que menos se necesita es llegar a casa sin encontrar esa agradable sensación de bienestar y calma.

Esa sensación de intranquilidad nos puede llevar incluso a perder el ritmo natural de nuestra vida. Puede incluso convertirse en el eje central de sus preocupaciones.

Esto se debe evitar a toda costa, cada uno debe buscar la mejor manera para evitarlo, dejando de preocuparse por el tema y continuando con lo que hasta entonces eran sus actividades normales.

Con este ritmo de vida tan estresante que lleva la mayoría de la gente lo que necesitan es una cápsula, (conocida con el nombre de hogar) en la que recuperar las fuerzas para el próximo día.

El ambiente que se respira en un hogar depende exclusivamente de quienes lo habitan, es por eso que está en sus manos el crear ese lugar propicio para el descanso y la tranquilidad.

Creando un lugar de convivencia entre las diferentes partes, sin vivir ajenos a los posibles peligros exteriores pero por supuesto también sin obsesionarse.

De hecho una parte significativa de nuestra autoimagen y seguridad, aparece íntimamente relacionada con el ambiente físico en el que vivimos.



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