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Enfoques integrativos
Los valores del ser, un artículo clásico de Abraham Maslow

          Las personas autorrealizadas participan, sin excepción, en una causa exterior a su propia piel, en algo que está fuera de sí mismas. Trabajan con devoción por algo que es muy precioso para ellas, un llamado o vocación, en el viejo sentido sacerdotal. Estos individuos siguen un llamado del destino, trabajando en algo que aman, de modo que la dicotomía trabajo/goce desaparece para ellos. Uno dedica su vida a la ley, otro a la justicia, otro a la belleza o a la verdad. Todos, de un modo u otro, se concentran en la búsqueda de lo que se ha denominado los "Valores del Ser", los valores últimos, que son intrínsecos y que no pueden reducirse a nada más fundamental.



La existencia de estos valores del ser añade toda una serie de complicaciones a la estructura de la autorrealización. Los valores del ser se comportan como lo que he llamado metanecesidades ("más allá de las necesidades"). Su privación engendra ciertas clases de patologías o metapatologias (las enfermedades del alma que aparecen, por ejemplo, cuando uno vive siempre entre personas poco sinceras y no confía en nadie). Del mismo modo que se necesitan consejeros para ayudar a la gente a resolver sus más elementales necesidades insatisfechas, podemos necesitar metaconsejeros para las enfermedades del alma que surgen de las metanecesidades insatisfechas.

En ciertos sentidos definibles y empíricos, el hombre precisa vivir en la belleza más que en la fealdad, así como precisa tener comida para su estómago hambriento o reposo para su cuerpo cansado. Me atrevería a afirmar que para la mayoría de las personas estos valores del ser constituyen el significado de la vida, pero muchos ni siquiera conocen que tienen esas metanecesidades. Parte de la tarea del metaconsejero puede consistir en que tomen conciencia de ellas, así como el psicoanalista clásico hacía que sus pacientes tomaran conciencia de sus necesidades instintivas básicas.

Ocho conductas bien encaminadas
¿Qué significa la autorrealización en función de la conducta real? Describiré ocho modos de autorrealizarse.

Primero. La autorrealización significa vivenciar plena, vivida y desinteresadamente, con una concentración y absorción totales. Significa vivenciar sin la timidez del adolescente. En el momento de la autorrealización, el momento en que el sí-mismo se realiza, la persona es total y plenamente humana. Todos pasamos por tales momentos de vez en cuando. Como consejeros, podemos ayudar a los pacientes a que los sientan más a menudo, alentándolos a que se absorban totalmente en algo y se olviden de poses, defensas y timideces; es decir, a que se "zambullan" en lo que hacen. En los jóvenes que tratan de mostrarse duros, cínicos y mundanos, observamos cómo vuelve a su rostro parte de la candidez de la infancia, de la inocencia y la dulzura cuando se entregan totalmente al momento, sumergiéndose en su vivencia. El término clave para esto es "desinteresadamente"", y los jóvenes sufren de poco desinterés y de demasiada timidez y preocupación por sí mismos.

Segundo. La vida debería considerarse un proceso de elecciones sucesivas. En cada instante existe una elección progresiva o regresiva. Podemos orientarnos hacia la defensa, la seguridad o el miedo, pero en el lado opuesto está la opción de crecimiento. Elegir el crecimiento en lugar del miedo doce veces al día significa avanzar doce veces al día hacia la autorrealización. La autorrealización es un proceso continuo.

Tercero. Hablar de autorrealización implica que hay un sí-mismo que se realiza. Un ser humano no es una tabula rasa, una masa de arcilla o plastilina. Es algo que ya está, por lo menos una especie de estructura "cartilaginosa". Un ser humano es, como mínimo, su temperamento, sus equilibrios bioquímicos, etc. Y lo que a veces he llamado "escuchar las voces del impulso" significa dejarlo que emerja. Muchos de nosotros no nos escuchamos, sino que escuchamos las voces introyectadas de Mamá, Papá, el Sistema, los Mayores, la Autoridad o la Tradición.

Como un sencillo primer paso hacia la autorrealización, sugiero a veces a mis estudiantes que cuando les ofrezcan un vaso de vino y les pregunten si les gusta, traten de responder de distintos modos. Primero, sugiero que no miren la etiqueta de la botella; así no la usarán como pista para saber si les deberá gustar o no. Después les recomiendo que cierren los ojos, si pueden, y que permanezcan en silencio. Ahora están preparados para mirar dentro de sí y tratar de eliminar el ruido del mundo a fin de apelar a la "Corte Suprema" de su interior. Entonces, y sólo entonces, pueden abrir los ojos y decir "me gusta" o "no me gusta".

Cuarto. Ante la duda, hay que optar por ser sinceros. Cuando dudamos a menudo no somos sinceros. Ciertas personas casi nunca lo son. Juegan juegos y adoptan poses. No aceptan con facilidad la sugerencia de ser sinceros. Mirar dentro de uno mismo en busca de respuestas implica asumir responsabilidad. Se ha estudiado poco este asunto de la responsabilidad. No aparece en los libros de texto, pues ¿quién puede investigar la responsabilidad en las ratas blancas? Con todo, es una parte casi tangible de la psicoterapia. En ella podemos ver, sentir, saber cuál es el momento de la responsabilidad. Este es uno de los grandes pasos. Cada vez que uno se responsabiliza, hay una realización del sí mismo.

Quinto. Hasta ahora hemos hablado de vivenciar sin timidez, de elegir la opción del crecimiento y no la del temor, de escuchar las voces del impulso, de ser sinceros y de responsabilizarnos. Todos éstos son pasos hacia la autorrealización y garantizan mejores opciones de vida.

A menos que uno se atreva a escucharse a si mismo en todo instante, y decir con calma: "no, esto no me gusta", es difícil escoger sabiamente para toda la vida al cónyuge, la profesión o la misión que uno se ha impuesto cumplir.

El mundo del arte, en mi opinión, está en manos de un pequeño grupo de fabricantes de opinión, está en manos del gusto. Recelo de ellos. Debemos enseñar a la gente a prestar atención a sus propios gustos. Muchos no lo hacen. Cuando estamos en una galería ante un cuadro desconcertante, rara vez oímos decir: "Es un cuadro desconcertante". En una situación así, la mayoría mantendrá una charla ingeniosa, en lugar de manifestar: "Me gustaría pensarlo mejor". Expresar algo sinceramente implica atreverse a ser diferente, impopular, inconformista. Si un consejero psicólogo no puede enseñar a sus pacientes a ser impopulares, hará bien en renunciar inmediatamente. Tener valor: he aquí otra manera de decir lo mismo.

Sexto. La autorrealización no es un estado final, sino un proceso de actualización de las propias potencialidades en cualquier momento y en cualquier grado. No significa necesariamente hacer algo fuera de lo común, pero tal vez exija atravesar un arduo período de preparación. La autorrealización puede consistir en ejercitar los dedos en el piano. Supone hacer bien aquello que uno quiere hacer. Convertirse en un médico de segunda no es un buen camino hacia la autorrealización. Hay que ser "de primera", o tan bueno como uno pueda ser.

Séptimo. Las experiencias cumbre son momentos transitorios de autorrealización. Se trata de momentos de éxtasis que no pueden compararse, garantizarse, ni siquiera buscarse. Debemos dejar, como escribió C.S. Lewis, "que el gozo nos sorprenda". Pero podemos establecer las condiciones para que las experiencias cumbres sean más probables, o al revés: preparar las cosas de modo que sean menos probables. Romper con una ilusión, deshacerse de una idea falsa, aprender en qué aspecto somos ineptos o fallamos, cuáles no son nuestras potencialidades, todo eso forma parte del descubrimiento de lo que uno es en realidad.

Prácticamente todo el mundo tiene experiencias cumbre, pero no todos lo saben. Algunos quitan importancia a esas pequeñas experiencias místicas. Ayudar a la gente a reconocer esos breves momentos de éxtasis cuando suceden es parte de la tarea del metaconsejero.

Octavo. Descubrir quién es uno, qué es, qué le gusta o no le gusta, qué es bueno o malo para uno, hacia dónde va y cuál es su misión, significa desenmascarar la psicopatología. Quiere decir identificar las defensas que erigimos contra lo que nos resulta desagradable. Pero vale la pena. Si la bibliografía psicoanalítica nos ha enseñado algo ha sido que la represión no es un buen modo de resolver los problemas.

Desacralizacion y desacralización
Existe un mecanismo de defensa que no se menciona en los textos de psicología, a pesar de ser muy importante para algunos jóvenes de hoy: la desacralización. Esos jóvenes desconfían de todos los valores y de todas las virtudes. Se sienten estafados y frustrados. Han formulado una generalización global: hay que negarse a escuchar a cualquier persona mayor. Han oído a sus padres predicar la sinceridad, la honestidad, la valentía, y luego les han visto practicar todo lo opuesto. Han aprendido a reducir la persona al objeto concreto y rehúsan sus valores simbólicos: se niegan a verla como eterna. Por ejemplo, han desacralizado la sexualidad. La convirtieron en algo tan natural que perdió, en muchos casos, sus cualidades poéticas, lo que significa que perdió prácticamente todo. La autorrealización supone abandonar este mecanismo de defensa y aprender a resacralizar.

Resacralizar es estar dispuesto a reconocer lo sagrado, lo eterno, simbólico. Es ver a la Mujer con mayúscula, con todo lo que esto implica, cuan miramos a una mujer concreta. La resacralización a menudo significa grandes dosis de lenguaje "moralizante" como dirían los chicos. Sin embargo, para el consejero, especialmente para el consejero de gente mayor, en quien surgen cuestiones filosóficas acerca de la religión y el significado de la vida, constituye una forma muy importante de encaminar hacia la autorrealización. Los jóvenes tal vez opinen que es moralizante y los positivistas lógicos que carece de significad pero para el que busca ayuda en este proceso es muy significativa e importante. Por ello será mejor que le respondamos o no estaremos cumpliendo con nuestro cometido.

Si observamos los ocho puntos precedentes, veremos que la autorrealización no es asunto de un solo gran momento. La autorrealización es una cuestión de grado, de pequeños logros acumulados uno a uno. Con demasiada frecuencia nuestros pacientes tienden a esperar que la inspiración los ilumine, para así decir: "El martes a las tres y veintitrés mi vida cambió totalmente"". Las personas que se autorrealizan responden a los criterios y encaran la cuestión escuchando sus voces interiores, responsabilizándose, siendo sinceras y trabajando mucho. Descubren quiénes son y qué son, no sólo por lo que respecta a su misión en la vida. sino también en función de cómo sienten los pies con tal o cual par de zapatos, de si Ies gusta o no el café, o si no duermen en toda la noche cuando beben demasiada cerveza. Todo eso es lo que significa el verdadero sí-mismo. Descubren su propia naturaleza biológica, su naturaleza congénita y aprenden a distinguir en ella lo modificable y lo irreversible.



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