¿Para qué serviría un cambio en una conducta o en una sensación si ese cambio no se mantiene a partir de hoy? ¿Cómo se puede lograr que el cambio se mantenga? Esa es una pregunta que se hacen muchas personas cuando se inician en el estudio de la PNL. El cerebro humano
funciona por repetición y se mantiene lo último que le metemos. Cuando introducimos una nueva conducta o una nueva estrategia y la repetimos varias veces, el cerebro humano la automatiza, abre nuevas rutas neurológicas que se pondrán en funcionamiento a partir de ese momento. Sin embargo, ¿es suficiente con repetir varias veces en el presente una conducta, por ejemplo, para que haya una garantía de que se reproducirá en una situación concreta del futuro? Veamos.
Cuando dentro de un proceso de aprendizaje una persona realiza un ejercicio varias veces seguidas lo que busca es que pueda extender el mismo tipo de soluciones a contextos diferentes. Repite varios problemas de matemáticas similares, con la esperanza de que podrá repetir la misma secuencia ante problemas parecidos. Ante contextos parecidos se aplica el mismo patrón. Esto es así en teoría, porque en la práctica no suele dar resultados, ya que la persona se acordará del patrón después de haber aplicado soluciones anteriores. ¿Cuál es entonces la clave? ¿Cómo hacer que el patrón funcione de forma automática? La solución consiste en realizar el cambio a nivel inconsciente.
Si el cambio se produce en el ámbito consciente, lo más probable es que no funcione mas que dentro del mismo contexto, si es que funciona. Sin embargo, si se introduce el cambio de forma inconsciente, el patrón de cambio se pondrá en marcha no sólo en el momento contextual, sino en cualquier otra situación en la que resulta necesario en el futuro. Por lo tanto, la clave consiste en que el cambio tiene que arraigar de forma inconsciente. ¿Y esto cómo se hace?
La forma más directa es pedirle a la otra persona que imagine una situación del futuro en la que necesitará poner en marcha la nueva conducta o la nueva estrategia. Al hacerlo, la otra persona no tendrá más remedio que sumergirse en el nuevo contexto e imaginarse que las cosas ocurren según el nuevo patrón. De esta forma el cambio quedará necesariamente asociado al nuevo contexto de forma inconsciente. Si, además, disparamos en ese momento un ancla, el sistema nervioso no tendrá más remedio que vincular la nueva conducta con el nuevo contexto.
En resumen, el puente hacia el futuro (en ingles 'future pace', situarse en el futuro), se compone de estas etapas:
1.¿Cuál es el propósito del nuevo objetivo (entiendase por objetivo cualquier cambio o modificación que queramos conseguir en cualqueir aspecto)? ¿Qué quieres conseguir con el nuevo objetivo?
2.¿En qué consiste el nuevo objetivo? ¿Qué ocurre cuando se produce el nuevo objetivo? ¿Cuál es el camino que te conducirá al nuevo objetivo? ¿Qué vas a hacer para llegar hasta tu objetivo?
3.¿Cómo sabrás que has conseguirdo tu objetivo? ¿Cómo recordarás que tienes una nueva opción a tu disposición?
4.Si imaginas una situación del futuro y que la resuelves con tu nueva opción, ¿cómo será? ¿Cómo notarás que la has resuelto de forma satisfactoria?
Si la persona se imagina una situación del futuro y no consigue resolverla con el nuevo patrón, indica que no hemos realizado el cambio de forma correcta, por lo que habrá que empezar de nuevo, utilizando otra metodología de cambio.
|