La primera idea que destacaría es la de que aunque este fenómeno nos parezca novedoso, realmente no es así, ya que lo realmente novedoso es la etiqueta que le han colgado (que va muy en la línea del bullying entre estudiantes...). Sin embargo, en la empresa o puesto de trabajo siempre ha existido cierta tensión.
El mobbing es una presión psicológica a la que es sometida una persona en su puesto de trabajo, ya sea por sus jefes o compañeros de trabajo. Es un maltrato que puede llevar al trabajador a una depresión, a sufrir estrés, a desmotivarse totalmente etc.
Podríamos llegar a distinguir dos situaciones muy diferentes, por un lado estarían aquellas personas que siendo acosadas en el trabajo no son del todo conscientes de ello (aunque sí son conscientes de que algo no marcha bien no saben cómo describirlo) y por otro lado aquellos que aguantan todo lo que se les viene encima como buenamente pueden.
El mobbing que se ejerce sobre una persona no tiene porque buscar el despido de dicha persona, sino que por lo contrario en muchos casos se busca “machacar” a esa persona y que acabe desplazada a un puesto en la que su cometido se encuentra muy por debajo de sus posibilidades.
Las formas de producir mobbing hacia un trabajador son variadísimas: desde que sus compañeros eviten trabajar junto a él, que se dirijan hacia su persona de forma poco apropiada con un tono hostil, que lo hagan responsable de errores cometidos por otras personas, que lo agredan físicamente aunque se trate de una agresión menor hasta que intenten dejarlo en ridículo por su aspecto físico etc.
Podríamos decir que para que se de este maltrato psicológico son especialmente necesarios tres elementos: por un lado se necesita una víctima para dicha persecución , segundo un verdugo o acosador que lleve a cabo dicha agresión y tercero una complicidad o respaldo por parte de los compañeros que son testigos de dicho acoso al que es sometido.
La palabra que quizá mejor define la situación legal y psicológica que vive la víctima sería la de indefensión. Legalmente ante una agresión física el castigo está claramente recogido en la ley, sin embargo ante una persecución psicológica las cosas no están tan claras. Aunque actualmente es considerado un delito en muchos países, es muy difícil de demostrar y es necesario contar con testigos, ya que no se considera suficiente con el testimonio del afectado (algo que dificulta más aún su castigo, si tenemos en cuenta que en muchas ocasiones el acosador cuenta con el silencio del resto de compañeros).
Cualquiera de nosotros podemos llegar a convertirnos en una víctima del mobbing, aunque también es verdad que las probabilidades de sufrir dicho acoso son mayores en determinados grupos de edad, sexo, raza etc.
Los tipos de maltratos que puede sufrir una persona a lo largo de su vida son muchos, sin embargo el mobbing solamente se refiere a aquel que se lleva a cabo en el trabajo hacia algún trabajador.
Por tanto podríamos concluir que un clima y ambiente agradable en el trabajo, favorece la buena ejecución de nuestro cometido y escapa a ese acoso psicológico al que mucha gente se ve sometida. Es ante todo una situación indeseada, que no solamente afecta a quien lo sufre, sino que repercute en todo su entorno familiar.
Otros artículos de Max Horton en ¡Chasquido!
|