Mente y cerebro

Por S. Oscáriz

Cuando hablamos del cerebro no tenemos ninguna duda de que se trata de algo físico, tangible, algo que podemos medir y valorar. Tratamos de estudiarlo a través de cualquiera de las ciencias básicas: la física, la medicina, las matemáticas, la química, etc.  No dudamos de que se trata de algo concreto, físico, con unos límites que tratamos de establecer.

Está compuesto de partículas, conexiones nerviosas, moléculas, potenciales eléctricos y por eso podemos cortarlo, dividirlo, separar sus partes, desmenuzarlo, analizarlo para desvelar sus misterios.

Pero ¿ocurre lo mismo cuando nos referimos a la mente?

Es evidente que sabemos diferenciar muy bien a qué nos referimos cuando hablamos del cerebro o de la mente.

El cerebro pertenece a la esfera de lo físico. Es el “envoltorio” donde se aloja la mente.

Nuestro concepto sobre la mente es algo más misterioso, subjetivo e intangible.

Nuestras emociones, percepciones, sentimientos, nuestra conciencia, voluntad o memoria parecen pertenecer a la esfera de lo espiritual, del alma.

Sin embargo, y aunque todo ello también tiene un soporte físico que se aloja en el cerebro, no sabemos cuantificar claramente estos aspectos y por eso nos dirigimos a ellos a través de otra serie de ciencias como la psicología o la filosofía.

Aún admitiendo la estrecha relación entre ambos conceptos, es tal el salto entre el mundo físico y positivista del cerebro y el espiritual e intangible de la mente que ambos fenómenos han sido estudiados separadamente por la ciencia durante más de cien años.

Porque ¿dónde se produce este cambio cualitativo entre el mero estímulo eléctrico que dilata la retina y produce en nuestro ojo la percepción de un objeto a través de la vista y el complejo fenómeno que es “ver” algo?

Para una gran corriente de filósofos no hay ningún truco en todo esto. El origen de la mente se encuentra en el propio cerebro y es allí donde se origina esta última. Para esta corriente aunque el origen de todo proceso mental se encuentre indudablemente en el propio cerebro, una vez originados estos procesos mentales trascienden más allá de este, y ya no pueden ser reducidos en él.

En este sentido la actual neurociencia también ha abundado en este camino, ya que estima que el cerebro no es simplemente algo físico y rígido sino que se trata de un órgano en constante evolución, en continuo cambio tanto en sus funciones como en su organización.

Además el cerebro es concebido como un auténtico procesador de datos; de los datos que obtiene tanto a nivel interno como los que capta de su entorno.

Para la neurociencia la mente es un concepto arcaico, del que ya no tiene sentido hablar. Sí existen, sin embargo, los procesos mentales compuestos por la propia actividad del cerebro.

Así pues de la misma manera que las distintas ciencias que se encargan de su estudio van confluyendo en una misma línea, la mente y el cerebro también parecen ir componiendo una sola realidad.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

Más información

 

Etiquetas:,

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies