Cambio del ser

Foto: Sidney(LCC)

Por Daniel Sauchenco

El cambio es algo que es difícil de llevar adelante por algunas personas. Las situaciones cómodas, aunque transmitan sensación de bienestar momentáneo o cierto grado de confort, provocan hartazgo y sensación de fracaso a algunos individuos. Son limitantes para que se busque un cambio real y positivo hacia el logro de sus fines.

Sea de la situación personal o laboral, indistintamente.

Mucha gente se queja de su situación actual, pero… no hacen nada por cambiar la situación. Para obtener lo deseado, siempre es necesaria la voluntad de cambiar. Abandonar hábitos negativos y adquirir otros positivos que influyan positivamente.

Dejar de lado patrones mentales heredados de nuestros mayores que nos limitan en nuestro accionar y nos impiden dar los pasos que debemos dar para alcanzar lo pretendido.

Este cambio solo será posible si se da desde nuestro interior.

La alquimia interna

Los grandes maestros alquimistas hablan de la transformación del plomo en oro.

La transformación de un elemento denso que da la idea de materia en otro que representa lo sublime, la iluminación. El trabajo de lograr que la sustancia bruta alcance un estado de perfeccionamiento total. Para lograr esto, el maestro primeramente logra su propia iluminación personal.

Lleva adelante un camino de crecimiento personal hasta llegar a la iluminación. Sin pretender ser alquimistas, ni mucho menos.

Cada uno de nosotros puede hacer su camino de “Alquimia Interna”, donde se comienza una nueva etapa hacia lo deseado, cambiando las actitudes y conceptos que hasta el momento habían influido negativamente en el ser.

Un camino interior en el que se busca la superación utilizando todo el potencial que cada uno contiene, aunque no lo conozca.

Solo basta con empezar…

Nuestros pensamientos son quienes determinan en gran forma, el desarrollo de nuestra vida y hacen de ésta una vida colmada de felicidad y éxito, como lo contrario.

Somos nosotros mismos los arquitectos de nuestro destino. Siempre digo que la mala suerte no existe, solo es un argumento que emplean los conformistas.

Debemos propiciar un cambio desde lo profundo del ser. El cambio de hábitos y costumbres abarca también lo relacionado con nuestra salud, conductas y escala de valores. Es un proceso que involucra todos los aspectos personales, físicos y psíquicos. En nuestra intención esta la solución.

En el mundo que vivimos en que todo tiene precio y las personas son consideradas un número, puede parecer difícil lograr realizar este tipo de cambio tan drástico en la persona.

Quizá aparezca el desgano creamos que es imposible “programar nuestro disco rígido” nuevamente, pero en realidad se puede.

Tengamos presente que somos criaturas de un universo donde lo único perenne es el cambio y que la felicidad se alcanza. Porque los límites no existen sino nos los ponemos nosotros mismos. Aunque las generaciones que nos antecedieron digan lo contrario… Todo es posible, solo basta con intentarlo.


El niño que iba a resolver los problemas del universo

Ricardo Ros – El niño que iba a resolver los problemas del universo

El mundo funciona con sus leyes. Los objetos caen al suelo por la Ley de la Gravedad y si no respiras, te ahogas. Superman vuela y no necesita respirar, pero sólo es una película. La vida real es como es. Nuestra vida no es una película. Un Supermán real se partiría el fémur si saltara entre dos edificios. Pero todos imaginamos que triunfamos, nos vemos rodeados del éxito, en el amor, en el trabajo, en los negocios. Es fácil soñar. Para poder modificar algo primero hay que reconocer que existe. Para poder modificar la realidad, primero tenemos que centrarnos en la realidad. Si negamos la realidad nunca vamos a poder cambiarla. Puedes soñar, pero si no trabajas en contacto con la realidad, la realidad te superará y te absorberá. No estar bien psicológicamente significa no saber distinguir entre nuestros sueños y la realidad. Tienes que soñar, pero es necesario que sepas que eso no es la realidad, es sólo un sueño, un deseo, una fantasía, una ilusión. Por un lado está la imaginación, y por otro lado está la realidad. Son dos cosas diferentes. Saber diferenciarlas es la frontera entre poder realizar los sueños o quedarnos estancados en la fantasía. No aceptes las cosas como están, lucha por cambiarlas. Pero tienes que tener claro que
sólo puedes cambiar las cosas si estás en contacto directo con la realidad. Las fantasías no necesitan de tu ayuda para cambiar, se cambian solas.
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