La de vendedor: una profesión muy estimulante

Por Rufino Soto

La labor del vendedor es muy importante, ya que tiene el objetivo de mediador entre el fabricante y el comprador en potencia. Para eso lo que tiene que conseguir es ajustar los intereses de ambos para que la venta llegue a producirse. Su objetivo es doble, tiene que satisfacer tanto a la empresa como al comprador. Con los primeros tiene que conseguir el máximo beneficio posible y con los segundos tiene que lograr que se queden satisfechos del producto adquirido.

Para ser un buen vendedor, hay que tener en cuenta dos elementos, por un lado el primero de ellos es material y se refiere a las características del producto que se vende, el segundo el trato humano que se establece con el cliente, así como el trato que percibe en el trato

Todo buen vendedor tiene que tratar de conocer las necesidades de su cliente, para ofrecerle aquel producto que mejor satisfaga sus necesidades, para así mediante una relación de entendimiento conseguir que se produzca la venta satisfactoria para amabas partes.

Aunque a primera vista quizá no nos lo parezca, la de vendedor es una profesión muy estimulante. Cada intento de venta es un nuevo reto, que lleva al vendedor a sacar lo mejor de si mismo. Podríamos decir que hay tres elementos imprescindibles a la hora de realizar correctamente una venta.

1. Por un lado el talante: se refiere a las ganas que el vendedor pone a la hora de hacer la venta. La actitud con la que se enfrenta a la tarea o el acto de vender. Con la idea de que la finalidad es conseguir que el cliente quede satisfecho, queda todo dicho. Los comportamientos o actitudes negativas ante la venta no le benefician en absoluto, evítelas.

2. Por otro el conocimiento: cada venta exige unos conocimientos concretos sobre el producto y sus características concretas, para poder ayudar al cliente a decidirse y respondiendo adecuadamente a todos aquellas cuestiones que le plantee el comprador. Si se trabaja este aspecto ganaremos en confianza y seguridad. Si el vendedor cree y conoce el producto logrará convencer al comprador con mayor facilidad. Hay que saber estimular su deseo de compra.

3. Y finalmente la destreza: destreza tanto intelectual como física, que debe ir mejorando con la adquisición de hábitos de trabajo eficaz. Tenga en cuenta que tiene muchas más posibilidades de vender si entabla una relación favorable con el cliente que si no lo hace. Otros factores importantes y que se deben tener en cuenta son: la confianza que inspira a su cliente, la sinceridad, la comprensión, saber escuchar las inquietudes de su cliente, etc.

Esos hábitos a los que he hecho referencia más arriba, serán los que determinen el grado de éxito o fracaso, tanto en nuestra vida laboral como profesional. Pero tenemos que saber distinguir qué hábitos son los que nos favorecen y cuales son los que no perjudican, para mantener los primeros y cambiar los segundos.

Yo le recomiendo que adquiera los tres hábitos que he explicado más arriba, ya que le ayudarán a alcanzar los objetivos marcados.

Aunque no se confíe, revise esos hábitos cada cierto tiempo. Recuerde que el de la venta es un mundo muy competitivo y si desea seguir en la cresta de la ola tendrá que revisar y renovar mucho de los hábitos que han quedado anticuados.

 

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