Bloqueos y desbloqueos (con reencuadre)


Cuando nos topamos con una situación difícil, en la que se disparan anclas latentes, aún no enfrentadas ni sacadas a la luz, por lo general no sabemos qué hacer. La primera reacción que tenemos, además de la queja y el enojo, suele ser el sentir que no tenemos salida. Todas estas reacciones obstaculizan el flujo de nuestra energía, no permiten el desarrollo de nuestras potencialidades para resolver conflictos, nos paraliza. Esta actitud en su conjunto es la que potencia el bloqueo que se nos presenta, en vez de ayudarnos a encontrar la manera de encauzarnos y producir soluciones nuevas para dejar atrás, completamente o en partes, el problema con el que debemos lidiar, muy a nuestro pesar.

Los bloqueos provocan que nuestra imaginación y nuestra claridad mental queden truncas, y debamos recurrir a lo conocido, a métodos ya probados cuya ineficacia también ha quedado comprobada. Seguir haciendo lo mismo nos hará arribar al mismo resultado. Precisamos alcanzar nuestra fuente de imaginación y de recursos únicos. Para salir de este atolladero, conviene primeramente identificar la dificultad que se origina, y tratar de ponerse en tercera posición (la del observador) para lograr ver el problema desde otro punto de vista. De esta manera podremos acceder al máximo de nuestras capacidades (ya fuera del bloqueo) y llegar a soluciones novedosas y efectivas.

Una manera sencilla y divertida de ponerse en tercera persona con facilidad es imaginarse que el problema lo tiene otra persona, el tío José, por ejemplo. Sentemos al tío José frente a nosotros e imaginemos que nos relata lo que le sucede, cuál es la descripción que hace del problema que genera el bloqueo. ¡Seguramente se nos ocurrirán muchas maneras de ayudarlo!

Asimismo, luego de hallar la manera de resolver una dificultad que hemos tenido delante nuestro, conviene eliminar de raíz el bloqueo o la traba recurrentes en un tema en particular, ya que hay alguna razón (por lo general, desconocida) por la que pasamos por esta situación, y si no la enfrentamos mutará y volverá a aparecer bajo otra forma. Con este fin es necesario averiguar la finalidad positiva que persigue la conducta problemática: así podremos encontrar un comportamiento diferente que sirva de igual modo a este propósito y de esta manera será sencillo prescindir de los beneficios secundarios que lo indeseado nos aporta.

La técnica del reencuadre en seis pasos, al trabajar en el metanivel, es una herramienta valiosa para reinterpretar una conducta y así poder modificarla de raíz.

Paso 1: Determina con exactitud la conducta problemática, por ejemplo, “cuando tengo que hablar delante de varias personas me siento cohibido y necesito hacerlo en las reuniones de gerencia en la empresa”, “cada vez que mi esposo me grita me quedo muda y tengo un vacío de ideas” o cualquier otra situación recurrente que genere alguna frustración o malestar pronunciado y no te permita acceder a tus recursos propios.

Paso 2: Pregúntate: ¿esto me aporta algo positivo? Tal vez suene extraño que un comportamiento con consecuencias poco felices tenga una ganancia secundaria positiva, pero con sólo dedicarle unos minutos te darás cuenta que la respuesta es SÍ y así seguirás avanzando en este proceso.

Paso 3: Define la función positiva que persigue el comportamiento mencionado. En nuestros ejemplos anteriores, en el primero, una persona a la que le resulta difícil hablar en público, la ganancia secundaria de este pensamiento podría ser no acceder a cargos de mayor responsabilidad, los que desea para obtener una mejor paga pero a los que teme por pensar que no estaría a la altura de las circunstancias. En el caso de la esposa que no halla qué decirle a su marido, ella prefiere callar y sufrir en silencio antes que, tal vez, reflotar la comunicación y decir cosas indeseables que podrían revelarle la necesidad de tomar decisiones drásticas ante un marido tirano que la maltrata.

Paso 4: Ahora, piensa en tres opciones para llegar a una reacción alternativa similar a la que buscas para obtener la misma ganancia secundaria. Deja que fluya libremente tu imaginación para así hallar tres posibilidades que puedan suplir la finalidad positiva de tu comportamiento anterior. Imagínate a ti mismo o a otra persona en ese lugar, y piensa de qué otra manera se puede alcanzar el mismo objetivo. Si te vienen a la mente dos o cuatro opciones, en lugar de tres, ¡adelante! Son bienvenidas, seguramente con el correr de los días tendrás más ideas reveladoras o bien nuevas opciones para las que visualizas en este momento.

Paso 5: Pregúntate con sinceridad y optimismo: ¿Puedes implementar alguna de estas opciones?

Paso 6: Verás que la respuesta es… ¡SÍ! Una vez comprendas que hay distintas maneras de lograr tu objetivo primordial al adoptar el comportamiento que te molestaba, el bloqueo desaparecerá y tendrás el camino allanado hacia un mejor manejo de tus posibilidades y capacidades.

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