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Al finalizar sus talleres de terapia para grupos, particularmente los que se llevaban a cabo en las tardes, Virginia Satir acostumbraba a dedicar un tiempo a lo que llamaba «meditaciones» o «procesos», en los que pedía a su audiencia cerrar los ojos, ponerse cómodo y relajarse.
Editorial Pax México. Librería Carlos Césarman. México 1996. Ilustraciones de Isabel Noriega. 106 páginas.
Durante estos períodos, que no llegaban al trance hipnótico, Virginia hablaba en voz baja aunque firme de todo lo esencial para explicar su modelo de desarrollo personal. No somos dioses. Las cosas no se crean, se encuentran. Y puesto que es difícil hallar perfección en el contexto humano, haciendo uso de nuestra libertad debemos aprender a descubrir las mejores opciones que la vida nos ofrece y evitar lo que no podemos controlar. Esta apertura significa cambio y el cambio, a su vez, un proceso continuo de armonía y crecimiento individual.
El gran valor de las meditaciones que este libro presenta como propuesta vital al mundo de habla hispana, es que exploran admirablemente lo que Satir llamó «recursos» -las herramientas de que estamos dotados para sortear obstáculos y crecer- y propone soluciones transformadores para lidiar con las grandes lagunas que tenemos en el conocimiento de nosotros mismos y nuestra conducta: falta de autonomía para actuar y sentir positivamente, reticencia para introducir cambios beneficiosos, incapacidad para comunicarnos, incongruencia entre lo que decimos y hacemos; deshonestidad en la búsqueda de mejores rutas de superación.
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