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"Cuentos sin lobo" es un libro que está lleno de metáforas que no necesitan de este fiero animal, tampoco de brujas o personajes malvados. Son historias de lo cotidiano en las que lo bueno y lo malo, como en la vida real, residen en un mismo personaje. Relatos que recogen situaciones particulares que se afrontan con sentimientos universales. En ellos, la ilusión, la nostalgia, la ironía, la esperanza, el recelo… ocupan el espacio de tan fiero animal.
Fundación CAN. 2004. 134 páginas. Ilustraciones César Oroz.
Cada cuento de este libro encierra en sí mismo no una sola historia sino cientos de historias y de mundos paralelos, con cientos de interpretaciones distintas.
Cada cuento puede servir para aplicarlo a innumerables situaciones diferentes.
Miguel Ros, bajo el pseudónimo de M. A. Benjamin, comenzó a publicar sus cuentos y metáforas en PNLNET.COM
Los 50 cuentos metafóricos que nos cuenta Miguel Ros en este libro nos hablan, en definitiva, sobre el sentido de nuestra propia existencia, de nuestros problemas para encontrar la felicidad y la realización plenas y de los medios para conseguirlo.
Y lo más importante que nos enseñan estos cuentos es que todo es posible si lo deseamos de verdad...
El origen de los cuentos populares se remonta al principio de los tiempos. La sabiduría popular ha ido tejiendo a través de ellos, una sucesión de historias aparentemente infantiles, pero que esconden toda una cadena de significaciones ocultas. Además de otras serie de narraciones, algunas más breves, otras más localistas, debemos destacar los clásicos cuentos de hadas conocidos por todos: la Cenicienta, Blancanieves, Caperucita Roja...
Las historias tienen la ventaja de ser más sugerentes que un discurso directo, así como ayudar a crear imágenes vivas y a identificar problemas que de otra manera permanecerían ocultos.
En el lenguaje cotidiano el uso de metáforas es algo tan habitual que en muchas ocasiones dejan de ser sugerentes. Este tipo de metáforas son, en general, metáforas simples: "blanco como la nieve" o "negro como el carbón", y de tan socorridas han dejado de ser evocadoras y se han convertido en simples tópicos de nuestro lenguaje.
Sin embargo, mientras se mantienen frescas son una fuente inagotable de gracia y de sabiduría popular: "eres más peligroso que un mono con un saco de bombas" o "tienes peor color que la toalla de una fonda".
La metáfora tiene la innegable ventaja de abordar cualquier problema desde una perspectiva distinta a la de hacerlo directamente; de esa manera quien la formula puede salvar la oposición y las primeras objeciones de su interlocutor con facilidad.
Además, la metáfora tiene las condiciones necesarias para estimular el hemisferio derecho del cerebro suscitando la visualización de las situaciones y facilitando la evocación de imágenes.
Mediante la utilización de metáforas más complejas podemos afrontar problemas de una manera mucho más sutil, indirecta, pero sobre todo más eficaz.
Las enormes ventajas de estimular el hemisferio derecho del cerebro mediante historias, con fines terapéuticos han sido destacadas por numerosos autores. El uso de metáforas, historias y cuentos para explicar de forma indirecta enseñanzas a los niños es una práctica habitual empleada por todos los padres de todas las culturas del mundo. El poder terapéutico de los cuentos emana de la simbología que desprenden. Cada vez hay más psicólogos que utilizan el valor simbólico de las metáforas en sus sesiones de psicoterapia. La utilización del cuento o de historias evocadoras con fines pedagógicos, doctrinantes e incluso curativos tiene su origen en tiempos remotos y, es curioso, en latitudes y culturas diversas. En la Biblia Jesús utiliza las famosas parábolas para dar a conocer su mensaje a sus seguidores. Las religiones orientales están llenas de historias metafóricas, y lo mismo ocurre con las denominadas "sagas escandinavas".
El significado de los cuentos se encuentra siempre oculto. Se trata de símbolos muy profundos adornados bajo una apariencia superficial simple, la anécdota o el chiste. Pero es necesario saber descifrarlos para comprender sus mensajes. Una metáfora no se puede explicar, puesto que al darle un significado y pasarla a un nivel intelectual deja de tener el valor simbólico
Podemos intentar descifrar, en parte, los misterios o la significación que tiene un cuento, pero como verdaderos seres vivos que son, los cuentos no podrían soportar una exhaustiva disección y análisis de sus elementos, porque de esta manera perdería todo su encanto y su poder evocador.
Mención aparte merecen las fábulas, en las que los animales sustituyen directamente a los humanos para regalarnos enseñanzas resumidas en una moraleja final.
Son tantas las ventajas de la utilización de las metáforas complejas que podríamos extendernos hasta el infinito. Detenernos en cada una de ellas podría ser "más largo que un día sin pan".
El cerebro humano tiene de por sí una mayor facilidad para afrontar situaciones problemáticas complejas a través de recursos indirectos. Es como si, en estos casos,"el camino más largo fuera el camino más recto".
En un mundo cada vez más automatizado y en el que los medios audiovisuales han ido ganando espacio en nuestras vidas, ya casi nadie cuenta historias a la luz de una vela mientras el fuego chisporrotea en el hogar.
Existen tres figuras básicas que se repiten, de distintas maneras, en todos los cuentos: el Rey, el Héroe y el Hada. Pueden ser personajes o funciones. El Rey es el orden establecido. Encarna "la inteligencia, la autoridad y la decisión". El Héroe es quien, ante una crisis en ese orden establecido, debe luchar por recuperarlo (encontrar el tesoro o salvar a la princesa). El Hada es quien hace posible lo imposible. Ante las limitaciones del Héroe, el Hada le proporciona una varita mágica, una nueva visión de la realidad. El Hada hace posible alcanzar el fin deseado. Otros personajes, más secundarios, representan otra serie de valores y de anti-valores. (Tomado de la Introducción)
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