Una autoestima “alta” pero frágil

Foto: Picknes(LCC)

Por Encarna Olivero

Hasta hace pocos años era impensable que una persona con una autoestima alta acudiera a terapia, sin embargo de unos años atrás cada vez son más las personas que con una autoestima alta pero débil, sufren y por eso buscan ayuda.

Hasta ahora eran sus seres más queridos y cercanos quienes sufrían por ellos: “de una forma o de otra me hace siempre la vida imposible”,”no sé cómo lo hace pero siempre termina peleado con todo el mundo, se está quedando solo”.

Son personas que en principio piensan que el resto les da la espalda por envidia, sin embargo en muchos casos cuando analizan profundamente el tema se dan cuenta de que son ellos mismos quienes provocan dichas situaciones. Una excesiva arrogancia o tendencia a juzgar lo que los demás hacen es lo que les lleva a encontrarse en muchos casos completamente solos.

Son personas que en cierto modo también sufren de baja autoestima, ya que si no logran ser el centro de atención o no logran quedar por encima del resto sienten un gran vacío. Su forma de luchar contra sus propias dudas sobre su persona es mediante el afán de dominar y de hacerse ver.

La forma de defensa de este tipo de personas es un buen ataque. Son personas que ponen mayor y más esfuerzo en la promoción de su autoestima que en la verdadera construcción de esta.

Su afán no va más allá de desprestigiar a lo que ellos consideran inferior y restar importancia a lo que consideran que está por encima de ellos. Nos son capaces de cuestionarse a si mismos y tienen una muy pequeña actitud crítica hacia ellos mismos y sus acciones. Ante cualquier problema o imprevisto lo primordial para ellos es preservar su posición, ante todo sin cuestionarse nunca.

Son personas que tienden a no crear relaciones muy íntimas ya que eso los hacer personas vulnerables. Piensan que tienen que controlar todas las situaciones y personas y para eso se tienen que mantener por encima de ellos, nunca al mismo nivel. La idea de ser accesibles y frágiles les aterra, su imagen siempre tiene que mostrar dominio y poder de cara a la galería.

Esta forma de relación y en definitiva vida implica una fuerte inversión de energía, lo que a larga puede suponer un fuerte desgaste y miedo a no alcanzar las metas u objetivos marcados, quedando por debajo de otros o de la media.

En ciertos momentos estas personas dan grandes signos de debilidad cuando ante una profunda reflexión se dan cuenta que en gran parte todo ha sido un engaño, un falso teatro que se han montado para no dar muestra ni signo de sus debilidades. Se dan cuenta que han estado mintiendo al resto y han tratado de hacer lo mismo con ellos mismos.

Tienen un punto narcisista, ya que consideran que merecen siempre lo mejor: la mejor mesa en restaurante y con mejores vistas, no hacer cola para ser atendidos en el Banco ya que su tiempo vale más que el del resto, ser escuchados con atención y durante más tiempo en las reuniones ya que lo que ellos tienen que aportar es mucho más interesante que lo de los demás. De hecho después de hablar él tiende a no prestar atención a lo que dicen el resto de participantes, etc.

Este tipo de personas no saben qué es la empatía o solidaridad, lo que hace que no sean personas fáciles de tratar, más bien al contrario. Los demás solo existen si pueden aportarles algún beneficio, para nada más.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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1 Comentario

  • Estimado Ricardo, muchas gracias por este artículo. Creo que no soy esa clase de persona, pero he elegido como compañero de fatigas a una persona que tiene todas esas características, excepto las de los últimos párrafos. ¡No veas como se sufre y lo que hay que luchar para que, cuando te toca una persona así, no te hundas! Yo me he hundido muchas veces, y siempre me he levantado, pero me han quedado cicatrices muy profundas. De algunas me es muy difícil recuperarme, y cuando caigo en la depresión, los malos recuerdos me hunden más. Y para ayudar a levantarme, me insulta. Me dice que soy egoísta que voy a hundirlos a todos. En fin, muchas lindezas de ese tipo. Llevo con esta lucha 37 años. Ahora nuestra vida toca ya el fin con las manos. Me siento un poco liberada, pero todavía queda una larga lucha. Lo que yo no sé es como manejar este tipo de problemas, sobre todo, cuando la tempestad azota. Pues hay días calmados, pero hay días que son un infierno tener que vivirlos en esta situación. Me gustaría aprender a manejar estas situaciones para que no me afecten tanto. Muchas gracias. Y recibe toda mi energía para que sigas luchando contra viento y marea para ayudar a pobres mortales como yo que creía que la ansiedad era una enfermedad irremediable, pero desde que leí el libro e hice los ejercicios mi cerebro está empezando a cambiar. Un saludo
    Laura

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