El arte de saber contar cuentos

Foto: G. Morris(LCC)

Por Maria R.

Quizá a estas alturas de la vida nos parezca bastante complicado saber contar una historia apelando a la imaginación. Sin embargo una buena historia nos puede servir para transmitir valores a nuestros hijos, así como para mejorar las relaciones  que tenemos con ellos. Un cuento no resulta simplemente útil para enriquecer el lenguaje del niño o desarrollar su imaginación, sino que a nosotros nos sirve para descubrir esa capacidad oculta con la que ya no contábamos en muchos casos: la capacidad para fantasear.

Una idea equivocada que tenemos, es pensar que los cuentos solamente sirven para conseguir dormir a los niños. Pero esto no es así, los cuentos son motivadores, desarrollan actitudes positivas e impulsan el desarrollo de la imaginación y por supuesto su desarrollo emocional. En definitiva un cuento bien contado no traerá sino resultados positivos tanto para el niño como para nosotros (ya que redescubriremos esa capacidad que creíamos perdida).

Los niños llegan a conocer otras costumbres, culturas… e incluso se pueden llegar identificar con algún personaje, especialmente si dicho personaje es de una edad parecida a la de ellos.

Los cuentos suelen dividirse en tres partes fundamentales: un planteamiento, donde se nos presenta la historia y a sus personajes; un nudo, donde se plantea el conflicto que ahí se desarrolla; y un desenlace, donde se resuelve el conflicto planteado y se cierra la historia.

Aunque nos parezca realmente complicada la acción de contar cuentos, objetivamente no es así, y además consigue establecer un estrecho vínculo entre los niños y el “contacuentos”. Simplemente se trata de ir inventando la historia, pero por supuesto siempre con la activa participación del niño. El resultado final de la misma es lo de menos, lo realmente importante es poner interés en el proceso de “creación” de dicha historia.

El esfuerzo que los niños tienen que hacer para dejar volar su imaginación y adentrarse en esos mundos de fantasía, es insignificante si lo comparamos con el que debe hacer una persona adulta.

Esto es porque nosotros llevamos mucho tiempo sin poner en funcionamiento la máquina de la imaginación, y estamos ya muy acostumbrados a ver las cosas desde el prisma de la realidad, todo de una forma muy medida y lógica, sin plantearnos apenas nada más.

Para llamar la atención del niño es bueno introducir en la historia elementos que los lleven a la risa, así como no solamente apelar a la vista en nuestras descripciones de los lugares u objetos, sino dar detalles también sobre el olor, tacto etc. Es decir, se trata de enriquecer esas descripciones para que el niño se sitúe aún mejor en ese entorno y que lo lleve a entender mejor la historia.

Por ejemplo no tiene el mismo efecto decir: “entraron en una cocina donde había muchos pasteles”, que entrar en mayor detalle: “ entraron en una cocina donde había muchos pasteles, que por el olor que desprendían debían ser de fresa y chocolate. Además debían de estar recién hechos porque al tacto, todavía estaban calientes”.

Los temas preferidos de los niños para sus cuentos van variando conforme su edad avanza: así mientras que a los niños menores de seis años les entusiasman las historias de animales, los que se encuentran entre los siete y diez años, disfrutan bastante más, con aquellos que hablan de mundos lejanos y narran aventuras, a partir de los once se inclinan más por historias de héroes y mitos.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
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1 Comentario

  • hola soy Rosa, tengo dos hijos de 14 y 13 años, desde que eran pequeños les he contado cuentos, aun todavía me los piden, les cuento historias de casi todo lo que le puede contar a los chicos, pero les encantan los cuentos de miedo, tengo dos dudas, la primera son buenos cuentos de miedo o no, la segunda es si ya mayores para seguir contándole historias.

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