Trucos para aprender a soñar

Foto: JHG(LCC)

Por Linda Massi

Cuando éramos pequeños soñábamos constantemente, sabíamos soñar y así lo hacíamos libre y constantemente. Gradualmente hemos ido abandonando esa capacidad tan sana abandonando los sueños. Conforme vamos creciendo nuestros sueños se degradan, incluso el interés que demostramos por ellos va cayendo en picado. Algo que tenemos que evitar que ocurra con nuestros hijos.

Para mejorar los sueños de nuestros hijos podemos seguir unas pautas muy claras:

1. Despertar correcto: respetar los ciclos del sueño del niño y favorecer que tenga el número deseado de ciclos.

2. Medicamentos: si antes de ir a dormir le damos al niño su correspondiente dosis de jarabe o pastillita para dormir lo que estamos haciendo es deteriorar su capacidad para soñar libremente y además lo estamos convirtiendo desde muy pequeño en un adicto a la pastillita.

3. Interesar al niño por sus propios sueños: tenemos que impulsar el que el niño vea sus sueños como algo positivo, interesante y sugestivo. Si los sueños se convierten en una dicha mágica recuperará la ilusión por soñar.

Como todos ya sabemos hay muchas cosas que influyen en nuestros sueños, estas causas pueden ser internas o externas:

1. Causas internas: se refiere al estado de salud física y psíquica. Cuando una enfermedad nos aqueja, cuando estamos en un estado depresivo o cuando vivimos un acontecimiento traumático el curso de nuestros sueños puede verse alterado. Por lo tanto resulta primordial que tengamos la paciencia para intentar comprenderlos.

2. Causas externas: el entorno del sueño tiene más relevancia de la que creemos. Si duerme con pendiente o con unas mantas demasiado pesadas o que se resbalan en exceso etc.

Consigamos o no recordar nuestros sueños, éstos ya han cumplido su función. Sin embargo, siempre resulta mucho más efectivo si conseguimos que esos sueños se nos queden grabados. En cierto modo resulta sencillo aprender de nuevo a recordar los sueños, simplemente con una pequeña dosis de atención y buena voluntad es posible.

Para la memorización de los sueños hay que evitar despertar a los niños de cualquier manera. Ya que si rompemos su ciclo para ellos será como salirse del cine media hora antes de que termine una película policíaca.

Si despreciamos los sueños de nuestros hijos y los propios, lo que hacemos es facilitar el que sean olvidados. Si comprendemos el valor único que tienen nuestros sueños, les daremos la importancia que se merecen. Durante años y todavía actualmente muchas personas consideran que los sueños son vivencias insensatas y sin valor y eso contribuye a su desaparición.

Podríamos decir que en los sueños sacamos a flote todo aquello que rechazamos o desconocemos conscientemente. Esto hace que muchas veces tanto los niños como los adultos tratemos de acallar los sueños por simple miedo.

Una vez despiertos es positiva la costumbre de rememorar los sueños e incluso compartirlos con algún miembro de la familia o amigos. Los sueños nos hacen aprender mucho, incluso nos hacen darnos cuenta de cosas que no hemos querido ver o aceptar.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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