A primera vista

Por Andrea Artieda

La primera impresión que nos produce una persona suele marcar de manera determinante la relación futura que vamos a establecer con ella. Una primera impresión raramente suele ser equivocada.

Es muy difícil que esa primera impresión que alguien nos ha causado desaparezca espontáneamente en un período de tiempo relativamente corto.


No es simplemente que ese primer vistazo sea el acertado, sino que inmediatamente nosotros mismos intentamos razonar y justificar esa primera impresión.

“Alfredo entró en la panadería de su barrio a comprar algunas cosas.
Hacía poco tiempo que se había mudado y era la primera vez que entraba allí.

Inmediatamente, nada más cruzar la puerta, observó a la encargada del establecimiento y supo que le caía mal.

– ¿Qué desea?- preguntó la panadera, mientras miraba con indiferencia profesional a Alfredo.

– Quisiera una barra de pan y un poco de mantequilla, por favor.

La panadera dejó la barra de pan sobre el mostrador y a continuación se dirigió a la trastienda en busca de la mantequilla.

A Alfredo aquella señora le caía cada vez peor. Había dejado la barra de pan directamente sobre el mostrador, sin la protección si quiera de un simple papelito. ¿Quién sabe cuando fue la última vez que se había limpiado ese mostrador?
No sabía por qué pero aquella persona le había parecido desde el primer momento muy poco higiénica.

Paseo su mirada por el resto de la tiendita y no pudo encontrar ningún rastro de suciedad que le confirmasen aquella primera impresión.

No obstante la panadera tardaba demasiado. Sin duda era una persona lenta…lenta y sucia.

Aquella tiendita parecía reluciente pero aquel gesto de dejar la barra de pan sobre el mostrador…

¿Tanto se puede tardar para servir una barra de pan y un poco de mantequilla? ¡Será inútil! Inútil y sucia. ¡A saber como tendrá la trastienda! Desorden y la mugre por todas partes.

La panadera salió un minuto después con la dichosa mantequilla en la mano. Una bondadosa sonrisa iluminaba su rostro.

– Discúlpeme caballero, pero no he querido darle una mantequilla cualquiera y me ha costado un poco poder alcanzar esta de primera calidad que me han traído esta misma mañana. Estaba en el estante de arriba, sabe usted.

– Muchas gracias. ¿Cuánto es?- interrogó Alfredo mientras intentaba encontrar algún tipo de residuo sólido pegado en la inmaculada bata de la simpática panadera.

– Son doscientos.

Qué barato pensó Alfredo. ¿Habrá que ver con qué estará hecha para costar tan poco?

– Espero verle de nuevo por aquí. Ha sido un placer servirle.

Alfredo nunca había visto una sonrisa tan falsa. De lo que estaba seguro es que nunca más volvería a aquella panadería, aunque tuviera que caminar hasta el otro extremo de la ciudad para encontrar otra.

Partimos de la base de que nuestras primeras impresiones son siempre acertadas y partiendo de ello intentamos razonar y justificarlas. De esa manera “encasillamos” a los demás atribuyéndoles determinadas características que sólo una relación más continuada o más profunda pueden ayudar a matizar.

Un primer vistazo constituye el caso más extremo de la comunicación no verbal.

En ese primer vistazo diseccionamos al otro hasta en los más íntimos entresijos de su alma. No es algo concreto. Es su figura, su atuendo, su mirada, su sonrisa, sus manos, sus gestos, su olor… todo.

Es un conjunto de rasgos que marcará desde ese instante si esa persona nos atrae o nos repele, si nos gusta o nos produce indiferencia. Nuestra mente se encargará del resto: rellenará los huecos de nuestro conocimiento y justificará lo injustificable.

testimonio-tinnitus

¡Llama ahora! 948 57 02 21  L-V de 10 a 13 horas (Hora española)

Más información

 

3 Comentarios

  • Es cierto, así nos paramos en el mundo, respondiéndonos en vez de hacer preguntas. Y, seguirá siendo así, porque necesitamos certezas para actuar. Pero, acompañémosla con la duda, que nos da la posibilidad de aprender. Eso hacen los inventores, los que cambian el mundo, se hacen preguntas. “Parece que es así, pero tal vez no lo sea…”

  • Creo que los de ******** ****** no estarían de acuerdo. Si estoy en lo cierto, precisamente ellos sostienen que alguien que nos causa una muy buena impresión al principio, nos sale “rana” y a la inversa, el que nos cae muy mal, nos da mejor resultado a la larga.

  • Qué más….. allí termina todo?……. La primera impresión es la cuenta….
    Saludos

    Oswaldo

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies