El aislamiento y la inseguridad

Foto: Rubin(LCC)

Por Jim. J. Rush

Nuestra falta de seguridad se manifiesta muchas veces en detalles como no atrevernos a hablar con los demás, evitar entablar una conversación con un desconocido, a pedir algo que queremos o manifestar nuestro rechazo a algo con lo que no estamos de acuerdo. En otros casos sentimos vergüenza por expresar incluso nuestro estado de ánimo, si estamos bien o mal o a manifestar nuestro agradecimiento por un cumplido recibido.

Las manifestaciones de inseguridad pueden ser muchas veces influidas por una educación excesivamente estricta que reprime nuestros sentimientos, un complejo de inferioridad ante los demás o miedo a sufrir daño por parte de los otros.

Algunas personas evitan encontrarse con sus vecinos en el ascensor simplemente porque no saben qué decirles, otros tienen problemas en sus relaciones personales porque piensan que no son nada interesantes.

Dar el primer paso en la relación con un desconocido no es desde luego algo fácil.

Las relaciones que normalmente imperan en nuestra sociedad exigen una serie de protocolos que muy pocos son capaces de saltarse.

Generalmente para conocer a alguien e iniciar una conversación se exige previamente ser presentados.

“Si le digo algo a esa chica tan guapa es posible que piense algo negativo de mí o mostraré mi debilidad ante ella…Decididamente no es apropiado.”

“¿Cómo voy a entablar una conversación con ese chico tan interesante? Mi educación me prohíbe dar el primer paso. Una mujer nunca debe dar el primer paso…”

Es complicado saltarse estos convencionalismos sociales porque nosotros mismos ponemos una barrera ante los demás. Queremos defender nuestro territorio de cualquier intromisión y pensamos que los demás harán lo mismo con nosotros.

En la mayoría de los casos, son los pensamientos negativos los que nos impiden tomar la iniciativa. Pensamos que no somos lo bastante buenos o interesantes para los demás.

A algunas personas les cuesta entablar una conversación o participar en ella, pero a otras incluso les cuesta manifestar que la conversación en la que están inmersas no les interesa. Les cuesta rechazar la conversación que les incomoda o les aburre y cambiar de tema

La falta de participación hace que las otras personas piensen que en efecto no tienen nada que decir o que carecen de personalidad.

He aquí algunos pequeños trucos que pueden servirnos para romper el fuego.

Para entablar una conversación con alguien desconocido debemos recurrir como es lógico a trivialidades, pero eso no quiere decir que nosotros lo seamos, solamente es un recurso.

Evidentemente si la otra persona no quiere seguir la conversación no tenemos nada que hacer, pero al menos lo habremos intentado. No siempre el otro tiene ganas de hablar, pero nos sorprenderá la cantidad de veces que esto no será así. En realidad nos daremos cuenta de lo necesitado que está todo el mundo de conversación.

Para iniciar una conversación suele ser normal hablar de uno mismo, no porque seamos ególatras, sino simplemente porque a nuestro interlocutor no lo conocemos todavía y sin embargo sí a nosotros mismos.

Sin embargo, nuestra intención debe ser conocer al otro, dejar que hable, que se explaye, escucharle activamente. Este es el mayor enriquecimiento que podemos obtener del otro.

Por otro lado no es conveniente tampoco dejarse pisar y aunque estemos interesados por lo que nos cuenta intervenir también nosotros, hacernos notar, intentar que el tiempo que habla uno y otro sea lo más equilibrado posible.

Puede haber casos en que pensemos que hay personas que no nos agradan y que con las cuales no queremos mantener ninguna conversación. Esto no deja de ser una nueva excusa, puesto que si lo hacemos nos daremos cuenta que muy pocas veces encontraremos personas a las que no merezca la pena conocer.

Como cualquier actividad en esta vida, aprender a relacionarse con los demás puede ser una tarea difícil al principio, pero que nos resultará cada día más sencilla si la practicamos con constancia.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


Más información

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies