Agresividad

Por Margarita Soto

A lo largo de los años los científicos y psicólogos han dado diversas respuestas para responder al por qué de la agresividad que desarrollan tantas personas. Para darle una explicación que tenga coherencia se ha dicho que podía ser una tendencia heredada, que podía surgir de la propia experiencia de cada uno o que podía deberse a una mezcla de ambas.

Por agresión nos estamos refiriendo a aquel comportamiento que va destinado a dañar a algo o a alguien que se encuentra a nuestro alrededor. Pero esta agresión se puede limitar a simple rivalidad o ataques verbales, sin que necesariamente lleguemos a un ataque o agresión física.

¿Pero realmente cómo llegamos a esto? ¿Qué es lo que nos induce a actuar de este modo?

En la niñez la mayoría de nosotros habremos tenido alguna respuesta agresiva hacia nuestros hermanos, ya sea mediante insultos (agresión verbal) o con alguna patada o estirón de pelo (agresión ya física). Sin embargo podemos considerar que en cierto modo esto es algo totalmente “normal” o por lo menos habitual.

Una de las teorías que trata de dar respuesta a la agresividad podríamos decir que es biológica, ya que destacan la posible implicación de varias estructuras cerebrales en la regulación del comportamiento agresivo, así como las hormonas y otras sustancias químicas cerebrales, como podrían ser el estrógeno y la testosterona.

La otra teoría que llamaremos de aprendizaje, se centra en lo que observamos en los actos de los demás y en los mensajes que recibimos de nuestra cultura.

Los padres suelen ser los modelos que toman los hijos y si los mensajes que les mandan son contradictorios, esto lo que hará es confundir al niño. Esto sucede por ejemplo si su padre simplemente le dice que no debe pegar ni mostrarse agresivo, pero el niño ve que su padre no predica con el ejemplo, y a menudo, muestra actitudes agresivas ya sea en el coche cuando va conduciendo y se topa con un atasco o en el fútbol cuando su equipo no consigue ganar.

Si un niño es maltratado en su niñez (o ve que su madre es maltratada) será un peso que lleve a lo largo de toda su vida, con sus importantes consecuencias.

Las diferencias son bastante claras entre aquellas sociedades que podríamos llamar violentas y aquellas que no lo son. Las comunidades menos violentas demuestran actitudes muy diferentes, ya sea en el respeto hacia el otro sexo, etc.

Otro elemento que tiende a considerarse como portador de mensajes en nuestra y otras sociedades avanzadas, es la televisión. Quizá el hecho de que los niños vean tantas horas la TV y con series y dibujos de contenido tan agresivo, los lleve a considera la violencia normal, que está a la orden del día y lo introduzcan en su comportamiento. Actuar agresivamente no nos descarga, como piensan algunas personas, sino que la agresividad trae más agresividad.

Aunque resulte realmente complicado evaluar la influencia de la TV sobre los niños, parece ser que ver violencia hace que los niños sean más violentos en la vida real, porque imitan lo que ven y porque proyectan esos valores transmitidos por la TV como algo apropiado.


Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
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