Actos mentales

Foto: Fort(LCC)

Por David Bayley

Los filósofos no suelen quedar satisfechos con la mera afirmación de que las cosas existen. Desean saber qué clase de cosa es aquella que se dice que existe. En el caso más general, desean saber si algo dado existente es un individuo (particular) o una propiedad (universal), o tal vez una relación. De ordinario, la clasificación no ofrece grandes dificultades (por supuesto, siempre que uno convenga en que hay individuos, propiedades y relaciones). Pero no ocurre así, según veremos, en el caso de los actos mentales. Hay una consideración que parece imponerse a todos los filósofos que discuten el status ontológico de los actos mentales.

Consideremos, por ejemplo, la proposición ‘Yo veo un árbol’ y comparémosla con la proposición ‘A es mayor que B’- La primera de esas proposiciones parece mencionar tres cosas; » saber: una persona, un árbol, y un acto mental de ver. Pero lo mismo le ocurre a la segunda; también ésta parece mencionar tres cosas; a saber: A, B, y la relación de ser mayor que. Esta semejanza entre proposiciones a propósito de relaciones (de dos términos), y proposiciones a propósito de actos mentales, es bastante sorprendente. De hecho, casi ha obligado a los filósofos a la opinión de que los actos mentales son de algún modo relaciónales.

Pero no es ésta la única razón que favorece la opinión de que los actos mentales son relaciónales en algún sentido. Suponer que los actos mentales implican relaciones a entidades tan independientes de la mente como árboles y sillas, es dar cuenta del hecho de que la mente puede alcanzar a lo que está fuera de ella, y hacer contacto con lo que no es mental. Eso serviría para explicar el hecho manifiesto de que podemos conocer no sólo nuestras propias mentes, sino también el mundo que nos rodea. Cualquier otra opinión, o no es capaz de explicar ese hecho obvio, o debe negarlo sin rodeos. Según se ha advertido a menudo, el realismo, como opuesto al idealismo, se mantiene o cae juntamente con el modo de ver relacional de los actos mentales. Esta es la segunda razón importante para la opinión de que los actos mentales son relacionales en algún sentido.

Sin embargo, toda posición realística que se base en la suposición de que los actos son relaciónales tropieza con el problema de los objetos no existentes. Cuando pensamos en una sirena o tenemos una alucinación, nuestros actos mentales parecen tener objetos que no existen. Pero ¿cómo podría una entidad que no existe entrar en relación con una cosa cualquiera? Si uno considera que esta pregunta no tiene respuesta, entonces ha de desechar el modo de ver relacional de los actos mentales. Eventual-mente, debe también abrazar el idealismo. Si, por el contrario, no está dispuesto a pagar ese precio, debe encontrar una solución al problema de objetos no existentes. Este es, en sustancia, el esquema de la dialéctica tradicional: realismo versus idealismo; actos mentales relaciónales de un lado, actos no relaciónales o ninguna clase de actos, de otro; una solución al problema de objetos no existentes, o la negación de su fuente.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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