Abriendo la puerta a la posibilidad

Foto: skubmic(Licensed Under Creative Commons)

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Por Rosetta Forner

El arte de “darle la vuelta” a los obstáculos convirtiéndolos en oportunidades. Quién no ha querido alguna vez lograr sus objetivos, hacer realidad sus sueños o “redecorar su vida”… Creo que casi todos queremos ver logrados nuestros objetivos, así como ver materializados nuestros sueños al pie de la cama cada día al despertar. Pero, ¿es ello factible?

Hay quién opina que eso es propio de las películas, o de los libros de “self-help” (auto-ayuda) tan de moda en nuestros días. Por ser posible, es posible. Piense un poco, rememore, busque en el baúl particular de sus recuerdos. ¿Existe un sueño hecho realidad? ¿Logró un objetivo propuesto? Seguro que sí. Entonces, usted tiene la fórmula. Usted sabe cómo se hacen realidad los sueños, y cómo se logran los objetivos.

El único “inconveniente”, es que a usted le sucede como “competencia inconsciente”. Ha leído bien: competencia inconsciente. Esto significa que usted sabe hacer algo inconscientemente, pero a nivel consciente “desconoce cómo hace lo qué hace”. El inspirador de la técnica llamada Hipnosis Ericksoniana, el Dr. Milton Erickson (ya fallecido), les dijo a J. Grinder y a R. Bandler: “Sí me contaís cómo hago lo qué hago, yo os enseño a hacerlo.” Y, es que el Dr. Erickson –al principio de conocer a Bandler y Grinder- desconocía como hacía para poner en estado de trance profundo a sus pacientes, logrando resultados espectaculares. Nosotros, bien podemos estar en el caso del Dr. Erickson: siendo competentes inconscientes. En el caso del Dr. Erickson, la “inconsciencia” de su competencia era aún mayor por cuanto se trataba no de una habilidad, sino de un don, uno muy especial, que le permitía lograr estados de trance y resultados extraordinarios en sus pacientes. Su don tenía que ver con lo que se conoce como “hypnotic patterns” (formulación de frases que apelan directamente al inconsciente “saltándose” las barreras, defensas o interferencias del consciente, y que buscan lograr un objetivo deseado, esto es, ayudar al paciente a solucionar un tema usando de forma eficaz sus capacidades o recursos.)

Volvamos a las competencias inconscientes. Todos somos competentes en algo. Sucede que muchas veces no nos lo creemos, o tenemos la habilidad reservada o “asociada” tan sólo a unas situaciones quedando, por consiguiente, separada o “disociada” de otras en las cuales también podríamos aplicar dicha capacidad. Metáfora: “esto se parece a tener mucho dinero en el banco, salir de paseo pero no poder hacer ninguna compra puesto que no disponemos de efectivo con nosotros. Tenemos un gran recurso pero no podemos aceder a él, sencillamente porque no lo hemos transferido al lugar apropiado.”

Vamos pues a hacer la transferencia de competencias.

Ya he apuntado que mucha de la transferencia de competencias, tiene que ver con las creencias. ¿Cree o no usted que posee ciertas capacidades, recursos, dones o habilidades? Indepedientemente de que lo crea o no, las posee. Ahora bien, la creencia en afirmativo posibilita el uso de la misma, si cree, sabe, conoce… algo lo pone en funcionamiento, lo usa (“uso mi coche par air al trabajo, pues sé que poseo uno.) Mientras que, la creencia en negativo obstaculiza o impide su aplicabilidad (“no usaré mi coche para ir al trabajo, si creo –estoy convencido- que no poseo uno. En su lugar iré a pie o andando.”) Puede que usted pertenezca a la categoría de gente que cree no poseer ciertas capacidades, o que ni tan siquiera se haya apercibido de que las posee. Y, ¿cómo es posible esto? Sencillamente, usted ha sido víctima de la sponsorización negativa: devaluación de la estima de uno mismo por uno mismo o por otros. Si usted está acostumbrado a pensar en “precario” de usted, esto es, a no anotar sus logros y festejarlos, no le extrañe creer que “no tiene ni un duro en el banco de la autoestima. Si cree estar a dos velas, así es, así sera.”

Sponsorización positiva:
1. Festejar sus logros
2. Tomar nota de ellos
3. Pensar, reflexionar un poco a cerca de cómo cree que hizo lo qué hizo
4. Transferirlo = “si esto lo he hecho en esta área, también puedo aplicarlo a otras áreas o cosas de mi vida. Que no lo haya hecho hasta ahora, no quiere decir que no pueda comenzar a hacerlo a partir de hoy.”
5. Recordarse a menudo (cuánto más, mejor) que usted posee capacidades, recursos, dones, habilidades…
6. Sea su mejor mentor y sponsor… TODOS LOS DIAS
7. Tómese los “fracasos” como información o resultados
8. Tómese los obstáculos como oportunidades para alcanzar logros aún más grandes
9. Recuerde: si otro puede, usted también. Pero, “piense, imagine, documéntese, etc” cómo pudieron hacer para lograrlo.
10. Nunca es el fín del mundo: mañana volverá a salir el sol. Prometido.
11. Usted es un ser maravilloso digno de cualquier milagro y magia.

Conozco a una persona que es tremendamente intuitiva. Pero…, ¡oh milagro de los olvidos y las disociaciones! A consecuencias de esto, no hacía la transferencia de su don a todas y cada una de las areas de su vida, hasta que un día en una conversación le ayudé a hacer el “link” (conexión.) Se quedó perpleja al darse cuenta de que a pesar de tener ese don –y ser plenamente consciente del mismo-, no lo aplicaba a cierta area de su vida. Sencillamente, una creencia se lo estaba impidiendo. Ahora bien, no se trataba de una creencia “directamente proporcional”, precisamente, esto es, no se refería (eso hubiese sido muy fácil de detector por ella misma) a que no pudiese usar la intuición en dicha área. En su lugar, la creencia se refería al tema o área en concreto. Simplemente, le hice le ayudé a ver (conexión) que si tenía esa capacidad o don, podía usarla a voluntad aplicándola a cualquiera de los temas que se le presentasen en cualesquiera áreas de su vida.

Transferencia de competencias.

Esta persona, como muchas, tiene una competencia inconsciente.

Volvamos al sueño que usted hizo realidad, o al objetivo que logró alcanzar en un… tiempo pasado. Usted es el mismo de entonces, quiero decir que si entonces tenía cierta capacidad o don, aún la posee puesto que las capacidades no se pierden con el tiempo, ni se desgastan, ni se desintegran, ni nada parecido, están siempre ahí las usemos o no. Y, siempre se puede devolver al gimnasio de la vida y ponerse en forma de nuevo.

UNA FÓRMULA EFICAZ PARA “HACERSE EXPERTO EN TRANSFERENCIA DE COMPETENCIAS.”
Rememorar el pasado el recuperar la memoria de nuestras capacidades para transferir las competencias.

1. Cuál es ese sueño u objetivo que logró.
2. Rememórelo, saboréelo como si estuviese sucediendo ahora mismo.
3. Anote las sensaciones que tuvo-tiene.
4. Piense, reflexione: ¿qué y cómo hizo para lograr ese sueño u objetivo?
5. Creencias: ¿qué creencias tenía sobre usted mismo y la posibilidad de lograr el sueño?
6. ¿Creía merecerlo?
7. ¿Lo creía factible?
8. ¿Se centró en el cómo o en el resultado final? A veces, nos centramos tanto en el cómo que olvidamos “vivir” el sueño, acabando por boicotearlo al enredarnos en el “cómo que degenera en pesimismo anti-cómo.”
9. Comportamientos: ¿qué hizo y no hizo en las fases previas a la consecución de la meta o sueño?
10.¿Lo comentó en voz alta a otros? ¿Lo daba por sentado? ¿Carecía de la más mínima duda en cuanto a que así era ya en el espacio-tiempo futuro de su vida?
11. ¿Consideró la posibilidad de un “NO-logro-temporal”, sabiendo que eso significaba lograr de verdad su sueño?
12. ¿Se preparó para la frustración?
13. ¿Recuerda cuándo empezó a considerar la posibilidad de que quizás algo no fuese cómo usted había pensado “siempre” que era?
14. ¿Estuvo dispuesto a “ir a por todas”? ¿Quería por encima de todo lograr ese objetivo o sueño?
15. ¿Le mostró esa determinación al mundo?
16. Y, en general, ¿hablaba bien de sí mismo en esa época? ¿Qué pensaba de usted?
17. ¿Qué NO quería vs lo qué si quería (su sueño, su meta, su objetivo)?
18. ¿Tiene buen nivel de auto-estima en un área de su vida mientras que otras se resienten?
19. ¿Cree que los sueños se hacen realidad?
20. ¿Cree que los sueños un buen día se materializan, es decir, como la lotería que un buen día le toca? “Sí, pues colabore, compre un décimo”, dice el chiste popular.
21. ¿Qué es lo ultimo en lo qué empezó a creer que quizás era posible?
22. ¿Se avergüenza de sus sueños? O, por el contrario, ¿está orgulloso de los mismos? (Recuerde: sus sueños son creaciones suyas, hijos espirituales de su alma.)
23. ¿Ha hecho repaso ecológico de los mismos, es decir, si logra ese objetivo o sueño ha considerado la repercusión que tendrá en otras facetas de su vida?
24. ¿Qué es lo que considera sagrado?
25. ¿Cuáles son sus capacidades más excelentes? Y, ¿sus dones?
26. Imagine que puede transferirlos a todas y cada una de las facetas o “compartimentos de su vida”. Es como tener dinero en una cuenta y transferirlo a otras varias cuentas que también están a su nombre pero en distintos bancos de diferentes ciudades, así cuando usted está de viaje por esas ciudades/países siempre tiene “cash”/dinero líquido disponible.”
27. ¿Cómo sabe que eso que dice que es sagrado para usted, lo es realmente?
28. Vuelva a pensar en su sueño, meta, objetivo.
29. Viva su nuevo sueño, meta u objetivo. Imagine que ya lo logró, tal y como sucede con ese anterior (el del pasado.)
30. Observe como hizo la transferencia de competencias.
31. Salga al mundo y viva su sueño. Usted se lo merece.

Evidentemente, esta fórmula es una de las tantas existentes para alcanzar metas. En este caso, es una de las mías. Toda meta que he logrado en mi vida contenía ciertos ingredientes que se repitieron una y otra vez, entre los cuales debo confesarle que estaban lo siguientes:

a) Persistencia y fe: nunca me dejé llevar por el desánimo. Nunca me rendí.
b) Constancia en grandes dosis.
c) Obstinación: me aferré a mi sueño.
d) Merecimiento: me creía merecedora del mismo, es más, nunca consideré que no me lo pudiese merecer, estaba fuera de todo cuestionamiento.
e) Variable “relatividad temporal”: sólo me separaba del mismo un poco de tiempo, es decir, era cuestión de calendario.
f) Re-encuadre: nunca le he temido a los fracasos, pues he aprendido que me llevan al éxito que persigo.
g) No temo experimentar.
h) No me importa equivocarme, pues va unido al experimentar, y simplemente es “información”.
i) Busco, no me conformo con una respuesta.
j) Uso mi parte creativa o imaginación para idear posibles alternativas.
k) No lograrlo, nunca es el fin del mundo. Mañana será otro día, y veremos “qué trae el viento” (como decía Tom Hanks casi al final de la película Náufrago.)
l) Me lo tomo con humor y filosofía.
m) Mi valía como ser humano no depende de la consecución o no de mi meta, esto es, no establezco una relación directamente proporcional entre ambas.
n) Soy realista: sé que tengo que colaborar y “comprar el décimo”, o como decía mi abuela María Rosetta: “A casa no te viene a buscar nadie”, “Lo qué no se enseña, no se vende”, “Quién algo quiere, algo le cuesta.”
ñ) Siempre hay un mañana, siempre habrá sueños que soñar. Uno nunca es el mismo (su esencia permanece, pero evolucionamos y modificamos sueños, los perfeccionamos.)

“Yo tengo un sueño” (I have a dream), decía Martin Luther King.

Lo olvidaba: guárdese sus sueños más preciados. No le conceda, a los agoreros del mundo, la oportunidad de estropearle sus sueños. Aunque decida contárselos a alguien, recuerde una máxima de PNL: “Todo es cierto (posible) en algún ser humano. Y, todo es mentira (improbable) en algún ser humano.” Yo tenía un sueño hace mucho tiempo: quería trabajar en una agencia de publicidad multinacional en Madrid. Por entonces, yo residía en Barcelona, trabajaba en una agencia de publicidad nacional, y apenas sabía algo de Inglés (al estilo de aquello de “my tailor is rich, and my mother is in the kitchen.”)

La mayoría de la gente, incluidos mis amigos, trataban de disuadirme de mi sueño, pues lo consideraban poco menos que imposible dado que residía en Barcelona, apenas hablaba algo de Inglés y trabajaba en una nacional (factores todos ellos que me alejaban de ser la candidata ideal.) Pero, tengo que confesarles que soy tozuda hasta la médula, y me agarré a mi sueño, hice oídos sordos y no tuve en cuenta sus “advertencias.” Me decía a mí misma: “es mi sueño, yo soy yo y no ellos. Mi realidad es diferente.” Mis amigos basaban sus “advertencias” en lo que en PNL se conoce como “intención positiva”, esto es, tenían la intención positiva de evitarme una posible desilusión y frustración. Estaban en su derecho, pero yo también estaba en mi derecho a tener un sueño y tratar de hacerlo realidad. Evidentemente, no me dediqué tan sólo a “soñar despierta”, aproveché todas las oportunidades a mi alcance para relacionarme con mis colegas de Madrid e ir “publicitando” mi idea de irme a esa ciudad a trabajar en una multinacional. Esto en cuanto al exterior se refiere. Y, en cuanto al interior, diseñé mi sueño, es decir: tipo de empresa, estilo de jefe (a nivel intelectual, emocional, estilo de dirección, etc.), salario, y otras características genéricas de la agencia, sin olvidar detalle.

Sucedió que al año de más o menos estar trabajando en mi sueño, me llamaron de una agencia de publicidad multinacional en Madrid: era exactamente cómo yo quería-soñaba. ¿Cómo sucedió que dieron conmigo? Por varios canales: alguien que me conocía, me recomendó cuando –mi futuro jefe- le comentó que se quedaba sin su segundo de abordo. Quién se llevaba a su segundo de abordo, a su vez, se enteró de que me quería ir a Madrid a trabajar en una multinacional, y me llamó para decirme que lamentaba mucho no haberse enterado (afortunadamente para mi, pues no era el tipo de jefe que yo soñaba) de ello, por lo que me dijo que iba a llamar a su colega (al que le “quitaba” el colaborador), y recomendarme. La primera llamada fue un 17 de Mayo, la entrevista el 24 del mismo mes, y el 11 de Junio fue mi primer día de trabajo.

Había otros candidatos, todos ellos hombres -olvidé mencionar que el perfil del profesional que buscaban era: hombre, unos 26/28 años, con unos 6 años de experiencia y que hablase Inglés-, alguno de los cuales había incluso estado trabajando en las oficinas de Chicago (Usa) de la compañía en la que trabajaba. Yo, ni era (ni soy) hombre, tenía 24 años, mi Inglés entonces era muy precario, y en lo único que coincidía era pero en los 6 años de experiencia (comencé a trabajar en una agencia a los 18 años), pero, ¡fui la elegida! Nunca se arrepintieron de haberme contratado. Lo que marcó la diferencia respecto de los otros candidatos fue mi personalidad (ya lo dijo Dale Carnagie: “la personalidad contribuye más que la inteligencia al éxito.” A esto, ahora, se le conoce como “inteligencia emocional.”) Mi determinación, convicción y arrojo les conquistó, me dieron el puesto de trabajo y me matricularon en clases de Inglés, incluso me enviaron a Inglaterra a aprenderlo. Mi sueño se cumplió. Oh, lo olvidaba, en el viaje en avión de Barcelona a Madrid, el día de la entrevista, se sentó a mi lado –”casualmente”-, el arquitecto que había diseñado el edificio Windsor en Madrid, donde entonces estaban las oficinas de la agencia de publicidad de mis sueños. Él me comentó, a modo de oráculo de los dioses, cuando le conté a qué iba a Madrid, que el puesto de trabajo era mío sin duda alguna, ya que el que él se hubiese sentado a mi lado en el avión era una señal sincronística del Universo. Como así fue.

Feliz primavera. Y, felices sueños hechos realidad.

Enamórese de sus sueños, y ellos le soñarán en la realidad.

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